El dato de empleo conocido la semana anterior no es solo una cifra. Es la señal más clara de cómo está funcionando —o no— la economía regional.
Según el INE, la tasa de desocupación en la Región de Tarapacá alcanzó un 8,7% en el trimestre enero–marzo de 2026, solo dos décimas por debajo del promedio nacional (8,9%). Con una fuerza de trabajo de 215.223 personas, esto se traduce en 18.680 hombres y mujeres sin empleo. Además, 62.256 personas (el 31,7% de los ocupados) trabajan en la informalidad, sin contrato ni seguridad social. Casi 1 de cada 3 trabajadores está en una situación precaria.
No son porcentajes. Son 18.680 personas que cada mañana salen a buscar lo que la economía no les está ofreciendo: jefes y jefas de hogar, jóvenes que buscan su primer empleo y trabajadores con experiencia que no encuentran dónde aplicar sus competencias.
Esta realidad no surge en el vacío. Desde mediados de la década pasada, la inversión como porcentaje del PIB ha retrocedido desde niveles cercanos al 28% hasta en torno al 23%. Detrás hay factores conocidos: incertidumbre regulatoria, señales contradictorias en materia tributaria y un clima de negocios que no termina de despejarse. La inversión no huye sin razón. Cuando pierde fuerza, los proyectos se postergan y el empleo se resiente.
Revertir esta tendencia exige reducir la incertidumbre, simplificar los procesos de permisos y dar señales claras y estables a quienes quieren invertir en la región. Tarapacá tiene ventajas comparativas evidentes —minería, logística, puerto, energías renovables, comercio— que pueden y deben traducirse en más oportunidades laborales.
Los parlamentarios de la región tienen una palanca concreta: La ley. Pero la sociedad civil tiene otra igual de poderosa: La voz. Organizaciones, gremios, vecinos y ciudadanos pueden y deben exigir que el empleo y la inversión estén al centro de la agenda legislativa y regional.
Los números ya están sobre la mesa. Ahora falta la voluntad colectiva para convertirlos en acción.
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*René Ávila es Ingeniero Comercial, MBA, Magíster en Comunicación Estratégica, Consultor y Gerente de ICB Food Service







