Más de diez mil viviendas posibles en Iquique Sur significan mucho más que casas o departamentos. Significan nuevos barrios, miles de familias y una oportunidad poco frecuente: pensar desde el comienzo cómo queremos que crezca una parte importante de nuestra ciudad.
La visita esta semana del ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, junto a autoridades regionales y comunales, permitió poner esa oportunidad en terreno. El ministro planteó avanzar con al menos 4.500 viviendas en Iquique Sur, dentro de un desarrollo con capacidad superior a las diez mil, y una primera etapa cercana a 1.800.
La necesidad es evidente. Según el Censo 2024, el 14,9% de los hogares de Tarapacá presenta déficit habitacional, casi el doble del promedio nacional de 7,5%.
Pero quizás lo más interesante es todo lo que viene junto con las viviendas.
Miles de nuevas familias necesitarán agua, transporte, educación, salud, comercio, espacios públicos y conexión con el resto de Iquique. Y uno de los pendientes más concretos del proyecto —la infraestructura sanitaria— muestra precisamente que construir viviendas y construir ciudad son parte de una misma tarea.
Una vivienda resuelve una necesidad. Una ciudad hace posible la vida cotidiana.
Alto Hospicio aporta una experiencia valiosa para esta conversación. Su rápido crecimiento respondió durante años a una enorme demanda habitacional y dio origen a una de las ciudades más importantes del norte. Hoy, el Plan Socavones considera a 13.465 familias y distintas soluciones, desde reparaciones y refuerzos hasta reconstrucciones o relocalizaciones en los casos más complejos.
No se trata de mirar hacia atrás para buscar responsables. Se trata de aprovechar lo aprendido. Suelo, vivienda, redes, infraestructura y servicios funcionan mejor cuando se piensan juntos.
Iquique Sur ofrece justamente esa posibilidad: planificar mientras todavía estamos a tiempo. Que la vivienda avance acompañada por vialidad, transporte, educación, salud y espacios públicos. Que las familias reciban una llave, pero también un barrio capaz de acompañar su vida.
Eso no se improvisa. Requiere coordinación, plazos y personas capaces de ejecutar.
Y esa reflexión llega en un momento oportuno. La última encuesta Criteria muestra que un 51% evalúa negativamente la situación económica del país. Más allá de la fotografía de una encuesta, hay una señal que merece atención: las expectativas comienzan a transformarse en demanda por resultados.
Ahí la gestión adquiere un valor especial.
Una política pública puede estar bien diseñada y contar con recursos, pero finalmente necesita personas capaces de coordinar instituciones, destrabar proyectos y convertir decisiones en obras. La visita del ministro Poduje deja una señal interesante en ese sentido: terreno, prioridades y metas concretas. El verdadero resultado se verá cuando esas metas se transformen en soluciones para las familias.
Iquique Sur y el Plan Socavones de Alto Hospicio pueden ser, en pequeña escala, una buena prueba de aquello: pasar del anuncio a las redes, de los proyectos a los barrios y de la planificación a una mejor calidad de vida.
Tarapacá necesita viviendas y hoy tiene además la oportunidad de construir ciudad.
La verdadera dimensión de Iquique Sur no está solo en cuántas viviendas seamos capaces de levantar, sino en cuánto futuro seamos capaces de construir alrededor de ellas.
*Por René Ávila Álvarez Fundador de CEDET Tarapacá







